jueves, 28 de julio de 2011

Mis padrinos


Mis padrinos de Confirmación, Sra. Etelvina Ruiz y Don Bejamín Gutiérrez qepd los dos.  Fueron conmigo los seres mas amables y queridos durante el tiempo que tuve pude disfrutar de su amistad.  Cuando mi madrina falleció, mi padrino falleció a los 12 días.  Durante siete años fuí cada mes a visitarlos a su tumba.  Los dos quedaron uno al lado del otro.  Siempre los he adorado.

miércoles, 20 de julio de 2011

UNO DE MIS DELEITES: COCINAR


Me encanta cocinar.  Envueltos de mazorca,  quedaron deliciosos



Preparando lasaña


Les recomiendo lasaña "Ítala", como es gruesa la dejo diez minutos en agua caliente, se manipula con pala teniendo cuidado que no se rompa.  Rinde, con tres láminas -una en queso y en la otra pollo abundante, es suficiente -


Lista para meter en el horno y luego pasar al asador para que quede gratinada


Como en todas partes, mientras uno trabaja y trabaja otros descansan... Aquí la mascota de la casa "Tákara" en japonés, en español: Tesoro.   ¡Bonita la vida así!

ASADOS FIN DE SEMANA


De vez en cuando un asado






Ricardo, Toby, Fabián y sus amigos son los encargados de los asados.  Yo únicamente espero que me sirvan.

viernes, 10 de junio de 2011

sábado, 23 de abril de 2011

Nuestra casa paterna en Bogotá





El brasero para los asados







Qué alegría cuando despierto cada mañana, me encanta estar en casa.  En nuestra casa paterna en Bogotá, colaborando  con los quehaceres domésticos, y organizando algunas cosas mías, para poder trasladarme por días a mi casa en Villavicencio.   

MENCION DE RECONOCIMIENTO DE LA GERENCIA GENERAL A LOS FUNCIONARIOS QUE SALIMOS PENSIONADOS, GERENTE GENERAL DRA. TERESITA BELTRAN OSPINA


El 22 de diciembre de 2010, la señora Gerente del ICA, Dra. Teresita nos invitó a los funcionarios en Bogotá que salíamos pensionados, junto con la Dra. Martha de Lalinde y Clara Inés.  Una agradable recepción, donde cada uno habló de su experiencia laboral en la Institución. 

UNA GRAN CONFESION



En la despedida que nos hicieron a Orlando y a mí en la oficina de Bienestar, yo recibí como recuerdo esta virgencita, "La Milagrosa".  Canciones, risas, pasabocas y discursos muy lindos.  Pero hasta ahora yo no sabía lo que vendría después.  Ya cuando la reunión se terminó, cada uno por su lado, yo subí a la oficina, me faltaba despedirme de la Dra. Patricia Veloza, la esperé un buen rato, llegó me despedí y salí.   Ya eran las 6:45 pm, bajé con mis regalos, el mas grande era la caja roja donde venía la virgencita.  Bueno.   Sola por el largo pasillo, caminaba, caminaba, y me parecía que no llegaba a las escaleras, luego fui bajando y las piernas me empezaron a temblar, con nadie me encontré, sentía que me iba a caer.   (Estoy muy nerviosa contando este episodio).  Al fin llegué a la puerta de salida, estaba el celador, yo me sentía como una momia, me revisó el bolso, le dije: hasta mañana, el me contestó hasta mañana.  Cuando ya el Celador cerró la puerta grande de vidrio sentí mucho frío, no podía respirar, creí que me iba a caer, solamente apretaba con mucha fuerza todo lo que llevaba.  Me preguntaba: ¿Dios mío qué me está pasando?  Sentía una fuerza muy extraña que me hacía retroceder, no podía avanzar, temblaba muchísimo, y con mucho esfuerzo yo daba mis pasos hacia adelante.  Depronto me acordé que llevaba una virgen que me habían regalado, la apreté, y dije:  Virgencita, me voy a morir (estoy llorando), no puedo mas, quiero devolverme pero yo ya me voy, estoy dejando a la persona que quice mucho, alguien que está en mi corazón, es el ICA, me voy, ya no estaré mas allí..... fue horrible.    Nunca pensé que sintiera de una manera tan fuerte el desprendimiento, los momentos en que me iba  alejando de la Institución.  Y al fin pude llorar, hasta que llegué a la estación. 

Cuando llegué a la casa, todo estaba oscuro.  Me asusté porque se encendieron las luces y estaban mis sobrinos Ricardo, Toby y Fabián en la sala.   Les comenté todo lo que había experimentado cuando salí de la oficina hasta la estación y volví a llorar.   Se quedaron mudos.   El comedor estaba bellamente decorado, prendieron las velas, y sirvieron la cena.   Ya los momentos fueron cambiando, me dió mucha alegría tener una familia que me esperaba y pude volver a reir, pero seguía temblando.    Ahora estoy muy feliz.  Muchas gracias.